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  • Yensel Carcamo

Un mentor intencional que impactó una vida




Existen personas que impactan tu vida para la eternidad, en el sentido de que su influencia te lleva a tomar decisiones trascendentes. Una de esas personas fue mi pastor, Lázaro Coello, quien me ministró los primeros 20 años de mi vida. Él fue un hombre piadoso y sacrificial que Dios usó para que yo pudiera conocer a mi preciado y glorioso salvador Jesucristo.


Actualmente él tiene 79 años, 10 hijos y 19 nietos. Aun a su longeva edad, sigue predicando el Evangelio semana tras semana en el barrio donde yo crecí a las afueras de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Es por eso que en este artículo quiero dar gracias a Dios por la vida del pastor Lázaro y compartir seis ejemplos y consejos que me enseñó, los cuales atesoro hasta el día de hoy.


1. La Biblia es lo más importante

Recuerdo que él siempre ha tenido un énfasis en predicar la Palabra de Dios más que cualquier otra cosa. Siempre fue Cristo-céntrico en sus sermones. En muchas congregaciones en Latinoamérica la Palabra de Dios queda en segundo plano y lo que se escucha mas es experiencia, cantos que no son bíblicos, y todo el servicio es centrado en el hombre y no en Dios y su Palabra. El pastor Lázaro siempre predicaba el Evangelio, nos llevaba a Cristo y la predicación era una dieta fundamental de la iglesia. El pasaje lema que usaba era Gálatas 2:20 que dice: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.


Gloria a Dios por hombres piadosos que no diluyen el mensaje del Evangelio de la gracia de nuestro Señor Jesús. Siempre que me invitaban a predicar a algún lugar y yo le comentaba al pastor Lázaro, entonces él me decía, “ve, pero recuerda predicar la verdad. Predica a Cristo.”


Medita en 2 Timoteo 4:1-2, que dice: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.


2. Perdona a otros

A pesar de que crecí en la congregación, durante mi adolescencia tenía la tendencia de alejarme por varias semanas. Sin embargo, cuando regresaba siempre encontraba a un pastor amoroso, fuerte en su exhortación, pero con tanta gracia que me guiaba a Cristo y al perdón.


Recuerdo una vez que le estaba ayudando en la reparación de una estufa industrial, y me dijo: “Yensel, ¿puedes sostener la tapa de la estufa?” Por cierto, era una tapa grande. Yo me distraje, así que mientras el pastor estaba abajo tratando de reparar la estufa, yo dejé caer la tapa y le cayó en la cabeza. Recuerdo que el pastor tomo la tapa y me dijo: “a veces tienes momentos extraños,” y fue al baño, creo que a llorar o sobarse.


Sin lugar a duda, yo estaba preocupado de que lo había golpeado demasiado fuerte y podría estar herido. No obstante, una hora mas tarde, después de haberse recuperado un poco del dolor, me llamó y me dijo: “ven, vamos a hablar acerca del perdón.” En ese momento me recordó que Cristo nos perdonó y así nosotros debemos perdonar a otros. El pastor con su amor y paciencia me perdonó, me llevó a Cristo. ¡Qué lección!


Medita en Colosenses 3:13, que dice: “Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”.


3. Me enseñó a ser fiel en la iglesia local

La importante observación para aquellos que andan de iglesia en iglesia en Latinoamérica es que son “como cabras,” nunca se establecen. Creo que eso pasa en todo el mundo, pero nunca olvido lo que el pastor Lázaro me dijo: “Yensel, deja de andar en varias iglesias, te vas a volver insensible.” Nunca entendí esa frase hasta que me volví insensible. Por seis años trabajé y fui voluntario en un canal de televisión. Me relacioné con todo tipo de denominaciones y andaba de arriba para abajo en diferentes congregaciones, produciendo un programa de televisión.


Lo que esto provocó es que no me enfocaba en servir y ser fiel en mi iglesia local. Eventualmente me volví insensible a la comunión con mis hermanos y a la autoridad de las Escrituras, ya que por andar en tanto viento de doctrina comencé a escuchar doctrinas de hombres más que la autoridad de la Palabra de Dios.


Fue hasta después que comencé a ser fiel en la iglesia local y con el tiempo me convertí en co-pastor. Doy gracias a Dios por mi pastor que con paciencia me hizo ver la necesidad de establecerme en la iglesia local y servir a nuestros hermanos como una prioridad. Él era aquel pastor que me cuidaba y a quien realmente le importaba mi vida y alma.


Medita en Hebreos 10:25, que dice:no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.


4. Me enseñó a hacer misiones locales

En el entorno en el que yo me desarrollaba existía una cierta tentación a hacer misiones solamente cuando llegaban misioneros extranjeros. Pero el pastor Lázaro siempre me enseñó a que debemos predicar el Evangelio en todo tiempo. Muchas congregaciones en Latinoamérica hacen misiones locales solamente cuando llegan grupos misioneros norteamericanos y, la verdad, eso está mal. Nos volvemos dependientes de otros.


Recuerdo que, por muchos años, cada semana mi pastor y yo estuvimos ayudando a plantar dos iglesias más, una en un pueblo pequeño y otra en la montaña. Hoy gracias a Dios, la iglesia en la montaña está establecida y ya tiene su propio pastor. ¡Sí se puede hacer misiones locales con locales!


Medita en Mateo 28:19-20, que dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.


5. La oración es la clave

Hace un par de días llamé al pastor y con su voz ronca me dijo: “Yensel, ayer estuve orando por ti, tu familia y los jóvenes a los cuales le predicas”. Él sabe que sirvo con los jóvenes en la Iglesia Bautista Highview en Español. El punto es que cuando él me dice que “ora por mí,” es por que es verdad. Yo lo creo y lo siento. Siempre he sabido que él es un hombre de oración. Muchas veces me animó diciéndome, “pórtate bien. Sigo orando por vos. No niegues a Cristo. Ora.”


Una vida de oración es clave para la vida de un pastor. Una vida de comunicación con Dios demuestra que reconoce su debilidad y corre a Cristo por ayuda en la necesidad. En este mundo caído, estamos perdidos sin la oración. Necesitamos más de Cristo, no menos.


Medita en Efesios 6:18, que dice: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.


6. Persevera hasta el fin y fija tu mirada en Cristo

El pastor Lázaro siempre me hacia reflexionar en que existen pastores que no aman las ovejas, que lo hacen por cualquier otro motivo, pero no por Cristo ni Su gloria. Por eso siempre me decía, “permanece fiel hasta el fin, fija tu mirada en Cristo” Hoy veo a mi pastor de 79 años y puedo decir que Dios lo ha guardado y él se ha mantenido fiel; y como Pablo podría decir. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Tim. 4:7-8).


En conclusión, no hay palabras suficientes para agradecer a Dios por la vida del pastor Lázaro Coello y por su esposa Digna de Coello, una familia que me reflejaron a Cristo y me guiaron a Él. Gloria a Dios por el pastor Lázaro que intencionalmente impactó una vida… ¡esa fue mi vida!



Foto de Yensel Carcamo y el pastor Lázaro Coello.





Yensel Carcamo, es salvo por gracia, hondureño, esposo de Libby y padre del bebe David Carcamo. Él tiene una Licenciatura en Estudios Bíblicos del Seminario Bíblico Rio Grande y actualmente está cursando una Maestría en Divinidad en SBTS. Yensel es un asistente pastoral en la Iglesia Bautista Highview en Español en la ciudad de Louisville, KY. También sirve con los jóvenes y el ministerio de media. Una de sus metas al graduar es regresar a Honduras y plantar una iglesia.