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La Necesidad de Reformar la Iglesia

Actualizado: 30 de dic de 2019



La Necesidad de Reformar la Iglesia es un tratado de Juan Calvino que se convirtió en un megáfono que expone a gritos la gran necesidad de una Reforma durante el siglo XVI y claramente vemos que hay tres secciones. La primera expone los males de la iglesia, la segunda sección plantea los remedios para remover las diferentes llagas corruptas del Romanismo; y la tercera sección Calvino expone la necesidad de una reforma inmediata.


Dicho tratado se convierte en un megáfono de la gran necesidad de Reformar la Adoración, el tema de la soteriología (Salvación), los sacramentos, y el gobierno de la iglesia. Calvino creía rotundamente de que la única forma de configurar todas las percepciones subjetivas de la iglesia, es con la única Verdad Objetiva. En pocas palabras, las Sagradas Escrituras es el único fundamento que puede autenticar y regular las doctrinas de la iglesia. Pues claramente el Apóstol Pablo dice: edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas. (Efesios 2:20). De tal manera que los 66 libros de la Biblia, 39 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, es el fundamento que edifica al cuerpo de Cristo (La Iglesia).


Por lo tanto, lo que hace prácticamente Juan Calvino en su obra, es elevar la autoridad suprema de las Escrituras, cuya autoridad se convierte en el lente que nos da la facultad de identificar lo que es una verdadera o falsa iglesia.


Sin duda alguna, Calvino eleva dicha Autoridad como el único fundamento que puede configurar el sistema cognitivo, afectivo, y volitivo de la iglesia. Mediante la doctrina de los apóstoles y profetas (Las Sagradas Escrituras), podemos tener una verdadera visión acerca de la adoración, la soteriología (Salvación), los sacramentos, y el gobierno de la iglesia. Me encantaría tocar todos estos puntos doctrinales, pero en este escrito solo quiero enfatizar en la doctrina de la salvación (soteriología).


1 Inhabilidad total


Ahora analicemos lo que dijo Calvino acerca de este punto que es sumamente importante:


Sin duda, ellos concuerdan con nosotros en abrazar la doctrina del pecado original, pero modifican más adelante sus efectos, sosteniendo que las facultades del hombre sólo han sido debilitadas, pero no depravadas enteramente. Su opinión, por consiguiente, es que el hombre contaminado con la corrupción original, como consecuencia de la debilitación de sus facultades ha sido hecho incapaz de actuar bien; pero que (para ser ayudado por la gracia de Dios) él tiene algo propio y de sí mismo que él puede construir.


Claramente podemos ver la indignación de Juan Calvino al decir que el Romanismo sostiene que las facultades del hombre sólo han sido debilitadas, y de que no están enteramente depravadas. Básicamente como si estuviesen enfermos en un sentido espiritual.


¿Simplemente somos débiles, o estamos enfermos espiritualmente?

Claro que no estamos enfermos, estamos totalmente muertos en un contexto espiritual (Efesios 2:4-5) (Colosenses 2:13). Pues la muerte física es la incapacidad del hombre de poder percibir los estímulos externos, no existe una percepción de sentidos sensoriales y la muerte espiritual es la incapacidad del hombre de poder percibir los estímulos espirituales, no puede concebir la existencia de los invisible obrando sobre lo visible.

Claramente Juan Calvino dice que la corrupción original trajo como consecuencia la debilitación de sus facultades para poder hacer el bien. De tal manera que sin Cristo vivimos en un estado de inhabilidad total. La iglesia tiene que entender que todo ser humano tiene una capacidad natural y moral. Tenemos la capacidad natural de caminar, leer, reír, escuchar, y elegir. Pero nuestras elecciones según las Escrituras son corruptas y egocéntricas. Por ende, no tenemos la capacidad moral de elegir a Dios. Porque nuestra facultades están totalmente entenebrecidas, que confundimos lo dulce con lo amargo, y lo amargo con lo dulce, el bien con el mal, y el mal con el bien, donde de manera uniforme terminamos eligiendo el mal.


Calvino deja claro que el Romanismo “no eleva debidamente la bendición de la regeneración”. Pues debido a nuestra inhabilidad total, necesitamos la bendición de la regeneración, y me refiero a ese evento infalible, inefable, victorioso, milagroso causado por el Espíritu de Dios. Pues ese acto o evento se efectúa en todas las facultades del alma mediante la proclamación humana del Evangelio. La mente es iluminada, los ojos del entendimiento son abiertos, el corazón es renovado y la voluntad es conquistada. Pues todo nuestro ser es orientado hacia Cristo Jesús y trae como resultado una respuesta espontánea llamada conversión (Arrepentimiento y Fe en Cristo Jesús). Y claramente Calvino quiere elevar esta realidad bíblica como un acto que viene únicamente y exclusivamente de un Dios soberano.


2. El fundamento de nuestra justificación


El mismo Calvino dijo:


El fundamento de nuestra justificación, por lo tanto, es que Dios nos reconcilia a sí mismo, sin tomar en cuenta nuestras obras sino solamente a Cristo; y por un adopción gratuita, en vez de hijos de ira, nos hace sus propios hijos. Así que mientras Dios mira a nuestras obras, Él no ve razón alguna por lo que Él debería amarnos.


Es cierto lo que dice Juan Calvino, nuestra justificación se fundamenta en la vida, muerte y resurrección de Cristo. Y cuando Dios ejecuta una acción (regeneración) soberana en nuestro corazón, cuya acción cambia ese corazón de piedra por un corazón de carne (Ezequiel 36:26). Cuyo corazón al palpar la hermosura de Cristo, hace que experimentemos arrepentimiento, y florece milagrosamente fe en Cristo Jesús. Y somos justificados por la fe en Cristo Jesús (Romanos 3:26). Nuestros méritos jamás podrían ganarse el favor de Dios, solo por Gracia (favor inmerecido). Somos justificados por medio de la Fe y claramente el Apóstol Pablo dice que esa fe es un don, es un regalo de Dios (Efesios 2:8-9). Así que, la regeneración es un acto de la soberanía de Dios, la justificación es un veredicto respecto a nosotros mediante la fe en Cristo Jesús.


Conclusión


El tratado de Calvino “La necesidad de reformar la iglesia” es un megáfono que expone a Gritos la gran necesidad de Reformar la Adoración, el tema de la soteriología (Salvación), los sacramentos, y el gobierno de la iglesia. Todos los puntos son muy importantes, pero en este caso mi reflexión apunta al tema del origen de la salvación. Ya que esta doctrina gradualmente en el ámbito evangélico se ha estado deformando, así que reitero las palabras de Calvino:


Si la pureza de esta doctrina es en cualquier grado dañada, la iglesia ha recibido una herida mortal.

El no conservar la pureza de esta doctrina estaría reduciendo el valor infinito de la Gracia de Dios. Por lo tanto, aún tenemos la necesidad de reformar a la iglesia siendo conscientes de esta realidad que Juan Calvino declara:

Un perro ladra cuando su amo es atacado. Yo sería un cobarde si es atacada la verdad de Dios y permanezco en silencio.



Ruben Rodriguez Jr. es fundador de GRACIA VERTICAL y autor del libro "Contemplando la obra artística de la GRACIA". Actualmente trabaja como Asistente de investigación del director del programa hispano de Southern Baptist Theological Seminary, y a la vez está desarrollando sus estudios en dicha institución (SBTS).Nació en los Angeles de California, pero fue criado en Medellín, Colombia. Esta felizmente casado con Sintique y Dios los ha bendecido con una hermosa hija llamada Sophie.