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  • Marby Iglesias

Cuando Amar Duele

Actualizado: 17 de ago de 2019



El aroma del café recién colado y las risas de los niños al jugar llenaban la casa esa mañana. Mi corazón se estremecía mientras le servía una taza con leche de almendra y media cucharada de miel a una vieja amiga, pues conocía bien como le gustaba su café. No pensé que jamás podría volver a compartir un café con ella, no imagine que las risas y abrazos que habíamos compartido durante los últimos meses fueran aún posible. Yo me había rendido, estaba segura que nuestras diferencias habían marcado dos caminos opuestos en los cuales jamás nos volveríamos a encontrar. Yo la había amado como amiga, pero después de una situación que nos rompió el corazón a las dos, el dolor abrió un abismo entre las dos. Meses después Dios nos demostró algo bello acerca del Evangelio y acerca del amor que puede restaurar la herida más profunda y el dolor más grande, el Amor Ferviente.


La desilusión ha sido una característica de todas las relaciones humanas que buscan amar profundamente. Nos abrimos, sacrificamos, nos desgastamos por aquellos que amamos, pero en medio de ese caminar angosto encontramos que las espinas de una vida difícil y el pecado de los demás van cauterizando nuestro corazón: el padre que no estuvo presente, la amiga que te traicionó, la pareja que no te aprecia como deseas y los hijos que abiertamente abandonan tu consejo. El amor sincero que teníamos comienza a crear murallas a su alrededor y de repente nos encontramos solos y heridos en nuestro interior. Comenzamos a usar palabras como "tiempo personal" o "introvertido" para vivir vidas apartados de los demás, no solo físicamente sino también en cuanto a nuestra intencionalidad de amar de una forma radical. ¿Qué dice la Biblia sobre esta dinámica y cómo influye el evangelio en nuestras relaciones rotas y dolorosas?


"Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados." 1 Pedro 4:8

El Amor Ferviente requiere Esfuerzo


La palabra griega para "ferviente" en 1 Pedro 4:8 es "ektenes".Es una palabra que se puede usar para describir algo estirado o extendido. En el tiempo de Pedro se usaba para describir a los atletas y aquellos que llevaban su cuerpo a su máxima capacidad por medio de mucho ejercicio y práctica. Es cuando ya no quieres amar más, pero sigues estirándote en un acto más de amor. Es una obra activa, es algo que entre más se hace más robusta y fuerte se vuelve. Nos encontraremos amando fervientemente, entre más lo hagamos. Esta clase de amor requiere que el cristiano dé prioridad al bien espiritual de los demás sobre sus propios deseos, así sea tratado con ingratitud, rudeza y aun hostilidad. Es un amor que va más allá de nuestra comodidad y es inicialmente muy DIFICIL.


El amor ferviente no busca ni el beneficio propio ni el

ser reciprocado, sino que ama a pesar de la respuesta que recibe y en Cristo encuentra su valor y esperanza. Mi amiga me había lastimado y yo también a ella, el amor ferviente no fue mi primera reacción, pero al ver mi pecado, mi orgullo y mi rencor, el arrepentimiento una y otra vez me dio la fortaleza para hacer las cosas que el amor hace, aunque mi dolido corazón no las sentía. 


Cuando recitamos el afamado 1 Corintios 13 y decimos que el amor todo lo sufre, nos engañamos al creer que el sufrimiento y el amor son contradictorios. Pues el amor que sufre también crece cuando Cristo es su enfoque y su fortaleza.


Un amor ferviente toma esfuerzo y no siempre hace los que es justo, sino lo que es misericordioso y esto es porque el amor ferviente solo puede obtenerse por medio del poder del Evangelio.

El Amor Ferviente comienza con el Evangelio


El amor ferviente no es un cambio de comportamiento o una idea positiva que practicamos, sino que es el resultado de recordarnos frecuentemente de que nosotros fervientemente fuimos amados. En el momento cuando menos buscabas a Dios, el te buscó a ti y en medio de tu apatía y de tu error, te dio un nuevo corazón y oídos para oír. El amor ferviente fluye de una vida en el evangelio que medita frecuentemente en la bondad de Dios, pues hemos sido purificados para este mismo propósito, para amar sin reservas y sin temor.


"Puesto que en obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro." 1 Pedro 1:22


Nuestra obediencia viene de nuestra nueva naturaleza que nos fue dada específicamente para amar a otros de verdad, la palabra entrañablemente en el capítulo 1 de Pedro también se refiere a estirarse más allá de mis fuerzas y de mis deseos naturales, pues si fuera fácil no requeriría el poder del Espíritu en nosotros. 


" Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman...Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso." Lucas 6:32, 35-36

Cuando una relación difícil me ha hecho llegar al fin de mi misma, cuando las heridas y aflicciones me abruman, Cristo te dice, "Yo te amé y aún te amo". Es la gracia de su bondad la que me permite tratar una vez más y sana mi corazón roto.El evangelio no es una nueva lista de quehaceres para lograr una vida moral aparte de la obra de Dios en mí.


El evangelio es el poder que resucitó a Cristo de los muertos, que ahora vive en ti y te dice, ama entrañablemente porque yo te sostendré. 


El Amor Ferviente escoge perdonar


Con el café caliente en mano y una casa dominada por juguetes y pañales, nos acomodamos en mis dos sillas y hablamos acerca de la vida y los meses perdidos. Imposible seguir adelante y no recordar las conversaciones que llevaron a que nuestra relación fuera restablecida, las lágrimas, los mensajes de textos que aportaron a la restauración. Al final fueron las pequeñas decisiones que nos permitieron perdonarnos completamente. Mis ojos se llenaron de lágrimas al contemplar el camino que habíamos atravesado y cómo nuestro amor como hermanas en Cristo era aún mayor que el que habíamos disfrutado hace un año.

Pedro nos dice que este amor ferviente "cubre multitud de pecados". Y en ese momento ese versículo se hizo realidad, vi como el amor que habíamos escogido tener la una por la otra había como una lluvia tardía apagado la acidez y el calor del rencor que había entre nosotras y nos habíamos empapado de un amor sin igual.

Lo que caracteriza al amor espiritual verdadero, bien sea de Dios al hombre o de un cristiano a otro, es que cubre los pecados. No es un amor que "encubre" el pecado ni escoge apañar los errores de los demás. Cubrir el pecado no se trata de minimizar o ignorar el pecado sino de escoger no llevar a cabo una sentencia de juicio sobre lo ocurrido. Es más fácil solo excusar el comportamiento ajeno que escoger ver su pecado, pero después tirarlo a lo profundo del mar. Es realmente casi imposible aparte de Cristo y de reconocer que eso mismo él ha hecho con cada una de nuestras ofensas en contra de Él. 


"Volverá a compadecerse de nosotros, hollará nuestras iniquidades.

Sí, arrojarás a las profundidades del mar

todos nuestros pecados." Miqueas 7:19


Muchos han desperdiciado, semanas, meses y años por falta de perdón. Al no dejar que el amor que fluye de parte de Dios en nuestros corazones libere a la persona de la "culpa de su pecado" los mantenemos cautivos y culpables en nuestro corazón.


Nos volvemos juez y verdugo de nuestro ofensor y por efecto la falta de perdón seca nuestra vida espiritual y apaga el gozo de la salvación. Porque una vida que no perdona constantemente ha olvidado que fue perdonada por el Señor.

El amar fervientemente es nuestro llamado como personas que hemos sido amadas por Dios y es el medio por el cuál demostramos el evangelio a un mundo observador. No fuimos llamados a amar solo cuando es fácil sino cuando también duele. Es un acto de fe amar cuando hemos sido heridos, duele amar a personas así, pero ese es el amor del Evangelio, el que Cristo ha derramado en nuestros corazones y debemos imitar y compartir.


"sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado" Romanos 5:4-5




Marby Iglesias es una esposa de pastor que vive con su esposo y 2 hijos en el area de Miami.  A ella le apasiona escribir en MarbyIglesias.com sobre la gracia de Dios y como impacta cada area de su vida .Durante su tiempo libre le gusta leer poesías, tomar cafe y cocinar nuevas recetas.